La empresa sueca tiene raíces que se remontan a finales del siglo XIX. En aquella época, se creó una asociación en Estocolmo para animar a las personas con discapacidad visual a participar activamente en la sociedad y a tener igualdad de acceso al empleo.
La fabricación de cepillos en Enskede, a las afueras de Estocolmo, es el centro del negocio de la empresa. Seis artesanos con discapacidad visual de diferentes culturas fabrican cepillos según una antigua tradición sueca. Iris Hantverk también trabaja con artesanos estonios que tienen una historia fuertemente ligada al movimiento de la discapacidad visual.
En 2012, la empresa transfirió la propiedad a antiguos empleados que estaban encantados de hacerse cargo de un negocio rico en historia y tradiciones. Se esfuerzan por garantizar que clientes de todo el mundo aprecien el tacto y la calidad de un cepillo montado a mano con materiales naturales.
Descubre el proceso de montaje del cepillo: